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LA POESÍA INTERHUMANA DE GLADYS
por Antonio Melis
La urgencia de decir es el rasgo fundamental de esta nueva colección de poemas de Gladys Basagoitia (Perú). Frente a una realidad muchas veces sombría, así en la vivencia individual como en la experiencia colectiva, la poesía reafirma su función benéfica. Ella revela lo que se encuentra debajo de la superficie de las cosas. De este modo, la riqueza de su propia intimidad se contrapone a la degradación generalizada.
Pero no se trata de un recorrido meramente individual. La poesía es asimismo una forma esencial de compartir. La amistad es uno de los ejes de este libro. Dentro de este impulso ocupa un lugar especial la hermandad que encuentra su expresión en la comunidad de los poetas. El diálogo que cruza estas páginas se alimenta de apreciación y admiración recíproca.
La poesía es también una valla contra el paso inexorable del tiempo. Las señales grabadas en el cuerpo se aceptan a partir de un crecimiento constante de la dimensión interior. En el balance de una vida, que no retrocede frente a los aspectos biológicos más brutales, aparece una voluntad indestructible de resistencia. Los versos son un instrumento de oposición al dolor. Combaten el que nace de las vicisitudes personales, pero también el que golpea la humanidad, con las catástrofes naturales y las guerras.
La voluntad de relacionarse con los otros se manifiesta en la participación en el sufrimiento del pueblo, cercano o lejano en el espacio. Pero es también capacidad de identificarse con los momentos de alegría de los demás. Todo esto se expresa a través de una poesía abierta a los colores y sabores, que no cae nunca en la enunciación abstracta. Los mismos epígrafes esparcidos en el texto concurren en la formación del mensaje poético. Uno de ellos, procedente de un gran poeta especialmente amado por Gladys, César Vallejo, nos ofrece un autorretrato de la poeta: "Ah querer, éste, el mío, éste, el mundial, / interhumano y parroquial, provecto".
Siena, octubre 2007.
envio rosina valcarcel
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